29 julio 2011

La Ruta del Rafal

En Palma se está promoviendo que una tarde/noche a la semana, los bares de un barrio hagan el "caña + tapa a 1 €". Hay que aclarar que eso de regalar aceitunas o cacahuetes aquí en Palma es una leyenda que cuentan los peninsulares locos. Pero esas historias misteriosas procedentes de la península están haciendo mella en los hosteleros y están probando a abrir esa puerta misteriosa que hay detrás de sus barras y dice "COCINA".

La ruta, que los jueves se desplaza al Rafal, barrio cercano a mi casa, ofrece semejante ofertón entre las 19:00 y las 23:30. Luego viene la policía y a callar que hay que dormir. En el Rafal hay 13 bares adjuntos a la promoción. En todos la cantidad de gente supera ampliamente lo obsceno, y si conseguir una caña viene a ser complicado, ya la tapa puede ser considerado bien de protección gastronómico.

Para empezar, estamos en Palma, no van a darte una caña a 166,386 pesetas, si el vaso no fuera un vaso de yogur. Y la tapa, pues pueden venirte con una bandeja de jurelitos para todos, o ponerte un champiñón encima de un trozo de baguetín. O sencillamente lo que nos pasó ayer. Pero antes hablaré de la semana pasada, primera vez que fui.

La semana pasada llegamos y el primero que ves es "El rincón del Sur". La cantidad de gente que hay ahí, algún día será noticia cuando haya muertes. Como era imposible, seguimos andando y fuimos al "Anticrisis". Una mesa libre (lujo, a por ella) y i31y35p1iy35 decibelios de sonido. Voy a la barra y cual es mi sorpresa: al dueño lo atendí en la oficina. Resulta que venía a pedir el pago único de su prestación para poder abrir el palacio en cuestión. Le pido para Susana y para mi, y me pone un Nestea, un vaso de yogur con Cruzcampo y un platito de carne guisada. Llegan nuestros amigos, piden y llegan más vasos de yogur y montaditos de chistorra. Decidimos probar un nuevo bar y vamos al "Pescaito". Vasos de yogur y bandeja de jurelitos. Rato agradable y hasta el jueves que viene Rafal.

Nuestra segunda experiencia fue considerablemente más palmesana. Ante la imposibilidad de nuevo de acceder a "El rincón del Sur", fuimos al "España". vasos de yogur y champiñones sobre pan. Vamos al "Pescaito" y nos informan de que no quedan tapas (22:30 tal vez¿?). Y es entonces cuando me atrevo con el "Anticrisis" de nuevo, a pesar del volumen brutal. Primera consumición: vasos de yogur y un plato de ¿pulpo en salsa?. No estaba mal a pesar de ser clara conserva. Y decidimos pedir más vasos de yogur y una de bravas. Voy a la barra y durante buena parte de mi vida me planto delante de los camareros en actitud "atiéndeme en cuanto puedas". Descubro que el sistema no es ese. Lo correcto es gritar: -Javi 5 cañas!!!. Ante la dificultad de gritar: - Javi, 2 cañas, un agua y unas bravas, felicito a mi compañero por colarse y regreso a la mesa. Allí paramos a Osvaldo Valdes, el que considerábamos el camarero más eficiente
y efectuamos la comanda a eso de las 23:15. Nos pone los yogures y esperamos tanto a las bravas, como a las tapas correspondientes (caña + tapa 1 euro, no caña 1 euro, y la tapa solo la ves en la mesa de al lado). Cuando a las 23:31 llega con las bravas, le pedimos nuestras tapas y dice: Es que se dejan de servir a las 23:30. Y nos extiende un recibo de las 23:23.

En resumen, no solo se trata de que aquí no tengan ni puta idea de cañas o tapas o de marketing (ni hosteleros, ni clientes), es una muestra más de suciedad, trapicheo, falsedad y pura estafa de como es la gente con los negocios. Es evidente que aquí hay buena gente. Tengo amigos, gente respetuosa, con buenas intenciones y buena actitud (sino esto sería insoportable), pero tras años y años comiendo y bebiendo en la otra punta de la geografía española, soy capaz de discriminar en donde se hacen las cosas bien, y en donde se hacen como en el "Anticrisis".

17 julio 2011

Flower Power

Ayer fuimos de fiesta. 12 horas en casa del presidente de mi actual equipo. Se trata de la III Fiesta Flower Power. Nos reunimos allí una buena cantidad de gente disfrazados de hippies (en la medida de lo posible) para comer, beber, cantar y reir.

Susana lució vestido blanco largo y corona de flores. Yo opté por pantalón pirata blanco y pijama del chino de 5 € con pañoleta y demás artefactos curiosos.

La comida fue el clásico mallorquín: La torrada. Viene a ser un churrasco, pero no con costilla de cerdo y criollo como hacemos allí. La parrilla cocina chuletas de cerdo, pechugas de pollo, chistorras, butifarrones... y todo se come sobre rebanadas de pan blanco o negro. Todo regado con cerveza o Tinto de La Mancha.

Pudimos remojarnos en una pequeña piscina que cumple perfectamente su función y tocar miles de temas en la guitarra. Y cuando consideramos que ya no podíamos aguantar más, nos fuimos a casa, mientras unos jugaban al poker, y otros viajaban a Sa Pobla (a cruzarse la isla) para otra fiesta que había allí.

Y como ultimamente se está haciendo habitual, el dato para la galería vino después. 4:00 de la madrugada y a despertarse. Resulta que algo pasa con mi sistema digestivo y el alcohol. Dolor de barriga, algún mareillo y a dar vueltas, consultar internet, distraerse y defecar de colores hasta las 6:00. A esa hora pude quedarme dormido y levantarme como me levantaba con 18 años tras una fiesta ... sin haber montado el espectáculo que monto actualmente. Y eso porque dejé de beber sobre las 20:00. Si dejo de beber a las 2 0 3, el show comienza a las 7, y acaba a las 9. La hora depende de cuando dejo de beber y siempre suele durar dos horas.

Así que practicamente obligado, estoy abandonando progresivamente el hábito de una cerveza, un calimotxo, una copichuela, 2, 3, 4... Ha pasado una etapa de mi vida y ya no lo tolero más. Es duro aceptarlo, pero debe hacerse.

Y tras otro domingo más de resaca, he decidido compartir este importante cambio.

Mención especial para el compañero de fiesta Juan Carlos "el negro" Vega (nosecuantastropecientas veces internacional con la selección española de voleibol y puede que compañero de equipo para el año que viene).

13 julio 2011

Dormir en Mallorca

(o civismo vecinal)

Este es un sitio distinto. Aquí en el garaje te encuentras a un vecino y le saludas, y como mucho él te mira. Hay detalles en ciertas conductas de los oriundos de la isla que muestran cierto individualismo y falta de respeto por el otro. Evidentemente siempre hay excepciones, pero si estamos hablando de desconocidos, se trata de la norma general.

Recién llegados a la isla, el único comercial inmobiliario que nos ofreció un piso adecuado a nuestras posibilidades económicas (la puta mitad de mi sueldo, más el preceptivo robo de un mes que se queda la inmobiliaria, y la fianza) evitó comentar un detalle que a la postre supondría nuestra salida del piso. Susana la preguntó: "¿Y qué tal los vecinos?". Yo me sorprendí, pero más me sorprendí cuando comprobé la falsedad de la afirmación: "No hay ningún problema".

Estábamos un día (cualquiera, casi nunca viernes o sábados) en el salón de noche, cuando empezamos a oír música latina y como alguien cantándola en plan karaoke. En un principio pensé en una fiesta en la otra punta del patio interior. Cuando esta canción (siempre la misma, para más ironía: La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida) se mantenía en el tiempo por espacio de toda la puta noche, comprobé que se trataba de nuestra vecina de debajo. Algo se le comentó por la ventana. La respuesta fueron amenazas e insultos.

Lo achacamos a algo accidental, hasta que se repitió ... muchas veces. Jamás ponía la música 1 hora o 2. Se trataba de toda la noche hasta que salía el sol, y a un volumen suficiente para no dormir ni drogado. Drogada debía ir la vecina, toda vez que sus voces reflejaban un tono algo pasado de fiesta. Hasta que llegó el día que decidí llamar al a policía. La policía llegó y nos dijo algo así como: "Este es un servicio que damos en caso de urgencia, si esto se repitiera o se mantuviera en el tiempo, ya no vendríamos, tendríais que denunciar en la policía de barrio" (que yo traduzco como: "Aquí no hay nada que hacer, échale huevos a denunciarle, a ver que arde antes, si tu coche o tu casa" ***). Bajaron, hablaron con ella y paró la música ... esa noche.

Cuando la vecina volvió a hacer lo que salía de los huevos, reuní cierto valor y bajé a timbrarle. Jamás olvidaré el espectacular escándalo que hacía su música en su pasillo. No comprendo como nadie de su piso le protestaba. Timbré y salió un latino moreno. Conseguí que se pusiera la drogodependiente en cuestión. Pidió perdón, apagó la música, flipé en colores y a dormir.

La siguiente ocasión que comenzó el ritmo y sabor en el piso de abajo dije: "Voy a bajar a ver si tengo la misma suerte". Vaya espectáculo el de aquella noche. Me abre el latino, viene la supervecina y me quedo atónito ante sus ojos. Dos cuencas completamente negras que hacían juego con esa voz pastosa y esos alaridos amenazantes. Resulta que según ella yo estaba loco, era el único que protestaba, era el que creaba los problemas de la comunidad y que no había ninguna norma que le impidiera hacer lo que ella quisiera.

Al día siguiente ya tenía piso nuevo. Un amigo de mi equipo (Hey JK, si me estás leyendo, un saludo!) me ofreció uno de su familia en idénticas condiciones, aunque tenemos que cambiar el concepto "vecina drogadicta y peligrosa" por "personaje en la finca de al lado, que deja una cantidad variable de perros ladrando durante toda la noche a un volumen brutal, mientras él duerme en otra parte".

Tras analizar la situación, pude comprobar que viene en ocasiones a dar de comer a los perros o recoger naranjas (aparcando su furgoneta en su vado, contiguo al mío y haciéndome maniobrar siempre que queremos salir). En una de esas ocasiones conseguí hablar con el fulano en cuestión. Le informé que los perros ladraban por la noche y me respondió que tomaría medidas porque la gente tiene que descansar. Flipé en colores. Ese mismo día recibí una llamada del jefe de policía de barrio (unos días antes mandé un correo al ayuntamiento preguntando por el procedimiento por si yo quisiera en alguna ocasión protestar por los ruidos nocturnos producidos por los perros abandonados del vecino. Esta llamada era la respuesta a ese correo). El hombre me dijo: "Con ese hombre no hay nada que hacer. No atiende a razones. Ya lleva varias denuncias, tiene antecedentes de otras calles y por mucha multa que le pongas no cambia nada". Os remito a ***.

Esto de los perros es impredecible. Puedes dormir semanas seguidas bien (hasta las 7:30-8:00. A esa hora los perros comienzan el concierto sin perdón) y pasarte 3 días seguidos en vela sin entender porqué ladran (gatos, personas por la calle, un implante cibernético implantado en sus cerebros dirigido a destrozar nuestras vidas...). Y sólo nos quejamos de lo de las noches. Pero es a cualquier hora del día. Uno sabe que está por fín en casa cuando comienza ese dulce trino que tanto alegra nuestros oídos.

Y con esto ilustro ese "individualismo" que percibo en la gente. Las normas nos las imponen cada una de las personas con las que nos topamos. No el estado, la comunidad, el ayuntamiento, la policía o la UE. Cada persona tiene sus normas propias, que consisten en hacer lo que les da la gana en todo momento, para obtener su beneficio único y si puede ser el malestar ajeno. Y tu tienes que hacer lo que buenamente puedas para prever cuales son "esas normas particulares de cada uno" y así conseguir una convivencia en la que ellos consiguen lo que quieren siempre, y tu te jodes. Si tu ves lo que son capaces de hacerte cuando les haces nada, imagínate lo que pueden hacerte si les denuncias, amenazas, hablas con ellos o les pagas con su propia moneda. La batalla siempre está perdida, y por eso todo el mundo actúa así.

Hoy ha tocado perros (desde las 5:00 para Susana, desde las 6:00 para mí). A pesar de que durante una buena temporada les intenté enseñar que ladrido = manguerazo de agua, el cerebro del perro es imprevisible y la cantidad y variedad de perros en esa finca alcanza el absurdo.

Y aunque ya tenga un "contra" para cada una de vuestras propuestas, ¿Qué haríais vosotros?

08 julio 2011

El clima

-¿De donde eres?
-De Vigo.
-Buf! Allí siempre llueve.

Siempre que he tenido esta conversación, me he quedado con las ganas de comentar dos detalles:

  1. En Vigo es donde menos llueve de Galicia.
  2. No es que en Galicia llueve mucho. Es que en el resto llueve preocupantemente poco.
En el norte hay una fauna y una flora sanas. Se ve el verde con vigor. La mayoría del resto de la península se trata de un secarral plagado de insectos y hierbajos, considerablemente cerca del clima desértico. No en vano hay problemas todos los veranos con las reservas de agua. Cuando un clima supone un problema, no comprendo como puede ser el clima "preferido".

En el norte pasamos inviernos fríos (¿no te jode? es invierno! En otros sitios nieva y no hay problema) pero que no impiden el normal desarrollo de tus actividades. Luego los veranos resultan ser maravillosos. Ya en primavera las gentes se juntan en los jardines, campos y montes a disfrutar del aire libre. La temperatura es difícil que llegue a ser agobiante y hay incontables playas de espectáculo.

El el sur los inviernos no dejan de ser inviernos. La gente no va a la calle. Está en casa con su calefacción igual que en todas partes. El verano se trata de un infierno carente de toda seriedad. Noches sin dormir, unas facturas de aire acondicionado de cagarse y que alguien me explique como se puede vestir una persona para ir a trabajar sin morir de insolación. La gente se queda en casa con el aire porque "no se puede estar en la calle". Pues menuda calidad de vida digo yo.

Pero llega el otoño y ellos se jactan de que "allí siempre llueve". Pues que te cunda tu secarral.