El 1 de noviembre cierra la isla. Se acabaron los hoteles, se acabaron las discotecas, se acabaron los restaurantes y se acabaron los chiringuitos. Hasta nuevo aviso (Semana Santa o incluso más tarde) no hay trabajo para nadie. El 1 de noviembre, por lo tanto, toda la isla viene a la oficina a por lo suyo.
El gran fenómeno de los fijos-discontinuos. Tienen un contrato fijo, pero que se interrumpe cuando se acaba la temporada (en este caso veraniega-vacacional) y del resto del año se encarga papá estado. Yo de mayor lo tengo claro: quiero ser fijo-discontinuo. Trabajar los 6 meses de verano y pegarse unas vacaciones atroces hasta el verano que viene. Algunos dirán: pero tampoco son tantas vacaciones cobrando de la mierda del paro. Y yo les digo: Ya, pero hay que ver las cantidades que se levantan cada mes que trabajan.
Desde Octubre ya estamos notando que se acerca la avalancha, pero lo de Noviembre y Diciembre es descomunal. Atendemos media hora más al público, hacemos TODAS las tardes del mes y por supuesto está prohibido coger vacaciones (en navidad nos dejan coger 3 o 4 días libres y que no coincidan mucho).
Así que yo en noviembre no existiré, sobre todo si sumamos que después de mis tardes de fijos-discontinuos, tengo que ir a entrenar a mis guerreras, o incluso a mi mismo. A ver si esa rodilla sirve para algo en Diciembre.